En cada época, las normas sociales e individuales cambian. Hoy en día, podemos constatar que la sociedad occidental promociona la igualdad entre hombres y mujeres. En este contexto, la violencia en contra de las mujeres está rechazada a nivel social. Pero se multiplican los casos de víctimas de violencia de género, lo cual revela la existencia de normas machistas en algunos núcleos familiares. Con el fin de cambiar esta realidad, es importante que la sociedad apueste por una educación que promueva la igualdad desde la escuela para favorecer una labor eficiente de prevención. En cuanto a los adultos contaminados por normas machistas, es importante descubrir cómo controlar y cambiar esta visión a nivel individual.

Los trabajos de Gustav Jung nos enseñan que el niño tiene que identificarse a la imagen del padre para crecer y este proceso de identificación es el medio para convertirse en un ser sociable. Así en la práctica, la identificación con el padre significa la adopción de todas las formas de comportarse del padre, como si el hijo fuera la misma persona que el padre y no un ser individual.  Cabe destacar que la imitación difiere de la identificación en el sentido de que la imitación es consciente, mientras que la identificación es un acto inconsciente. Por lo tanto, la identificación resulta beneficiosa cuando el individuo tiene el control sobre la imagen identificada. Pero si esta imagen interna substituye a los deseos emocionales intimas del individuo en las etapas posteriores de la vida, esta identificación se convertirá en un obstáculo para su desarrollo individual. 

Basado inicialmente en una relación emocional, este trauma elige de nuevo este terreno para poder expresarse y así proyectarse sobre la relación de pareja como es generalmente el caso. Entonces se instala en el presente del individuo una compulsión a la repetición de la relación inicial con el fin de encontrar una estabilidad emocional. Tal fenómeno se debe a que, en este caso, el individuo pierde la unidad de su yo emocional. Su solución es delegar esta función a la imagen de su Padre interno, fruto de la identificación. Esta elección le da poder para recuperar la unidad perdida pero no hace más que amplificar la disociación psíquica , base del conflicto. 

En la situación inicial el niño busca amor y seguridad e imagina que al entregar el control de su vida a las normas de su figura paternal le proporcionará protección y amor. Su fe en este deseo le hace abandonar todo control sobre la figura del padre que integra. Una vez adulto, este individuo no tiene conciencia de su acto cuando la imagen de su padre identificado esta al mando. Para entender esta noción de conciencia desde del punto funcional de biología del cerebro, así este comportamiento individual forma parte de su condicionamiento sociocultural, como lo definió el biólogo Henri Laborit. Es decir una información que reproduce el individuo sin en analizar el contenido,  igual que  el mecanismo de condicionamiento demostrado por Ivan Pavlov, es decir que se trata de una información fuera de la conciencia del individuo.  Y para explicar el paso a la agresión es importante de utilizar el concepto de inhibición a la acción  que Henri Laborit explica de la manera siguiente. Así frente una situación desagradable, el ser humano tiene tres opciones a nivel instintivo: la huida, la lucha o la inhibición a la acción. De este modo, si el individuo no puede ni huir ni dominar la situación desagradable, el estrés consecuencia de la inhibición a la acción le provocará afecciones psicosomáticas que disminuirán las defensas de su sistema inmunológico. Pero si el individuo tiene a otra persona que considera inferior, como su pareja, en su entorno emocional, el proyectará su agresividad hacia esta persona y puede ir hasta matarla  para recuperar su ilusión  de control sobre la situación.  Este explicación no hace irresponsable  el individuo de sus actos, solo poner en evidencia que nuestra ciencia a asimilado los diversos factores que determinan  una personalidad  y  la posibilidad del cambio existe hoy en el día cuando hay voluntad de parte del maltratador. 

 

¿Cómo la sociedad tiene que actuar frente a personas con este tipo de prejudicio? 

Desde nuestro punto de vista, la sociedad tiene que utilizar todos los medios de comunicación: radio, televisión y prensa- para desmitificar el discurso lógico que justifica la asesinato de una mujer. Un asesinato es un asesinato. Matar nunca es un acto privado que ni el alcohol, ni las drogas, ni los celos pueden justificar. Nadie mata por amor sino por impotencia. 

Todos los profesionales saben que lo que transforma un individuo en asesino de su pareja son sus perjuicios machistas sociales y familiares. Así, además de ofrecer protección a las mujeres maltratadas, la sociedad tiene que invertir mas medios para reeducar a los maltratadores con o sin su acuerdo antes que estos se transformen en  asesinos. 

 

Jean Claude Frappant

Psicoterapeuta  de Análisis transaccional de Roles

Presidente de la asociación Prevención Violencia de Género

La organización social de los primeros homínidos estaban formada por un macho dominante que gobernaba el destino de los otros machos del clan, y la cópula con hembras es decisión suya. Pero con el paso de los milenios, esta forma social primitiva desapareció, ya que era poco eficaz a los ojos de la evoluciónGeneralmente, la agresividad y la violencia se proyectaban fuera del clan, lo que permitió al grupo de homínidos evolucionar a nivel cerebral gracias a las virtudes de la comunicación intra-especie.Pero milenios más tarde, la vida sedentaria favoreció el amasamiento de riqueza, y la agresividad se impuso de nuevo como fundamento del sistema social. Los que poseían riquezas no las ponían al servicio de la comunidad, sino al servicio de su propia ambición, y empleaban a hombres de armas para proteger sus posesiones. Y en este contexto, los poderosos pusieron un precio a la posesión de las mujeres, por lo que las transformaron durante milenios en “objeto” sexual y materno. A parte de estas razones económicas, la dominancia de un sexo sobre el otro carece de toda base biológica.El estudio de la historia humana reafirma el hecho de que el humano es un ser social, y es su sociedad la que decide las facultades que va a favorecer en él a través de las tradiciones culturales. Según Erich Fromm, las necesidades de la sociedad se transforman en necesidades personales y acaban por constituir el carácter de dicha sociedad, la personalidad básica de todo individuo, y las facultades que van al encuentro de los modelos culturales de una sociedad son rechazadas o denegadas. Analizando el comportamiento del Homo Sapiens, percibimos que contrariamente otros grandes simios eran encasillados en comportamientos estereotipados, como por ejemplo los orangutanes que prefieren vivir aislados, los gorilas que forman manadas con jerarquías estables, pacíficas pero desiguales, los chimpancés que constituyen manadas conflictivas, violentas, con jerarquías fluctuantes y por fin los bonobos que viven en manadas jerarquizadas, pero pacíficas, ya que todo conflicto se arregla en unos segundos por un apareamiento furtivo.

Todos estos comportamientos, instintivos, se encuentran siempre ocultos en los recovecos del cerebro del Homo Sapiens, y así, el niño humano, en su proceso de humanización, atraviesa milenios de evolución mediante la adquisición del lenguaje y la educación, pero a veces, por prejuicio familiar o incidente individual, el individuo humano presenta comportamientos arcaicos rechazados por la sociedad actual para satisfacer estas necesidades, siendo el caso del incesto, la pederastia o el asesinato. Y se actualizan de nuevo comportamientos violentos, en general contra los más débiles de nuestra sociedad. Y la sociedad tiene el deber de reaccionar, pero a partir de un diagnóstico juicioso y no justificado por un deseo de venganza.

Poco importa el impacto emocional que determinados hechos ocasionan sobre nuestra personalidad. Para poder erradicarlo definitivamente es necesario comprender estas normas de actualización, y la comprensión no constituye nunca la complacencia o impunidad, sino que permite la prevención.

La conciencia emocional forma el paso fundamental que separa al animal del humano y en cuanto a la sexualidad, desde hace milenios, los homínidos siempre han contado con la aceptación de las hembras para copular, ya que el recurso a la violencia, en el ámbito de los grandes simios, fue juzgado poco eficaz por la evolución y los australopitecos que la ejercían desaparecieron de la faz de la tierra.

Pero el humano sigue siendo un animal sujeto a estas pulsiones primitivas, como la de la sexualidad. A pesar de las normas igualitarias de nuestra sociedad, existen casos donde, por razones de situación familiar, el individuo no integra satisfactoriamente los acervos de respeto del otro inscritos en el cerebro límbico, o el respeto del otro inscrito en las normas sociales contenidas en el Super-Yo. Y expresa estas pulsiones sexuales o violentas sin tener para nada en cuenta la integridad del otro, como en el caso de una personalidad neurótica o psicópata

Estos casos son afortunadamente excepcionales, pero existen en el seno de nuestras sociedades situaciones que conducen irremediablemente a la violencia contra las mujeres. Y conviene expulsarlas para eliminarlas del comportamiento de los hombres, ya que es un problema que también les concierne

Las sociedades han educado durante milenios a los hombres en un modelo social basado en la razón del más fuerte. El conjunto de normas y leyes sociales han colocado al hombre, quitándole su parte emocional y alzando su agresividad, como protector de la familia, limitando a la mujer a un rol exclusivamente alimentario. En este contexto suele ocurrir que por razones psicológicas o económicas, los individuos han aprovechado esta posición de privilegio social para sometera la mujer. Es el machismo el que define este tipo de hombre.

Si durante milenios la agresividad humana ha constituido un valor importante para la supervivencia en el seno de las sociedades humanas, hoy en nuestra sociedad de información resulta esencial educar a los niños masculinos y femeninos con la aceptación de la parte emocional de su personalidad para garantizar la evolución hacia una sociedad más igualitaria y justa, ya que la violencia contra las mujeres es siempre el reflejo de un individuo incapaz de dar una respuesta emocional a los problemas de la vida común o social. Entonces, como última estrategia, se aferra al único recurso que le parece digno de interés, su masculinidad, y provisto de un discurso lógico recuperado de una visión social arcaica con el cual justifica una supuesta inferioridad del género femenino, emplea entonces la violencia contra la mujer para encubrir estos sentimientos de frustración o inseguridad social.

En estas situaciones negativas de pareja, la mujer se convierte en un chivo expiatorio a manos de un individuo poseído por lo que definimos como el Síndrome del Australopiteco, una actitud psicológica basada en normas sociales arcaicas y cuya principal finalidad para el individuo es evitar todo sufrimiento infligiéndoselo al otro.

De este modo, este individuo niega siempre toda responsabilidad a sus problemas, y a su modo de ver, el otro siempre es el culpable, convirtiéndose, desde esta posición interna de víctima, en un perseguidor sin escrúpulos.

Para salir de este ciclo de violencia contra las mujeres nos parece importante no responder al fenómeno con una guerra de sexos, donde obviamente las dos partes saldrían perdiendo. Pero hay que expulsar los contextos individuales o históricos que han generado esta forma de violencia, y ponerles remedio por medio de la educación desde pequeños en la escuela. Pensamos pues que poniendo al desnudo las bases históricas de la evolución humana reconociendo el papel fundamental de las mujeres, les permitimos reencontrarse con sus raíces históricas ricas en proezas suyas. Y en cuanto a los hombres, es urgente descontaminarse de una ideología machista que en nuestra época no era más que el reflejo de una neurosis social y las acciones sólo desembocaban en la soledad y la frustración.

De este modo, una sociedad que tiene el valor de eliminar los fundamentos de una pretendida inferioridad de las mujeres está encaminada a establecer nuevas bases para un futuro más justo, y la finalidad de dicha sociedad se convierte por tanto en el esplendor de cada individuo, más allá de su sexo o pertenencia étnica.

Jean Claude Frappant
Psicoterapeuta en Análisis Transaccional

La conciencia, tal como la conocemos hoy en día, se basa en una trilogía, como lo define Freud. Pero los primeros Homo Sapiens, ¿merecían verdaderamente su nombre de “hombre que sabe”? Es decir, ¿eran conscientes de ser conscientes? La dinámica de desarrollo del espíritu abstracto nos indica sin duda que no. Para desarrollar nuestra hipótesis, vamos a servirnos de los trabajos del psicólogo americano Julian Jaynes (1920-1997). Su teoría se titula “bicameralismo”, teoría que desarrolló en el libro El origen de la conciencia en la ruptura de la mente bicameral. Según su teoría, los primeros Homo Sapiens tenían el espíritu constituido en dos partes (es decir, dos paradigmas): una que “hablaba” y formulaba la decisión a tomar en situaciones de estrés, y otra que escuchaba y obedecía. 

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En este momento, nuestro Homo Sapiens reproduce la situación primitiva del niño, pero la posición de este niño une la sumisión total a las órdenes del individuo adulto. Estas dos partes no eran conscientes en el sentido en que se entiende hoy en día, ya que la conciencia nace de la creación de un tercer estado del Yo que contiene las otras dos partes.

Jaynes formula la hipótesis de que en esta mezcla forzada y violenta el Hombre ha desarrollado lo que hoy llamamos la conciencia subjetiva, y de la cual carecía en la época bicameral. “La duplicidad a largo plazo, necesaria para la supervivencia en un entorno inestable y violento, necesita la invención de un Yo análogo que puede “hacer” y “ser” una cosa totalmente diferente de lo que la persona hace o es efectivamente, según lo que observan sus iguales”. Resulta fácil imaginar lo importante que era una capacidad así para sobrevivir durante aquellos siglos. En el caso de ser dominado por un invasor y contemplar la violación de su mujer, un hombre que obedeciese a sus voces interiores se defendería de inmediato, claro, aunque acabaría siendo masacrado. Pero si un hombre pudiese ser una cosa en sí mismo y otra en el exterior, si pudiese alimentar su rabia y su deseo de venganza tras una máscara de aceptación de lo inevitable, dicho hombre sobreviviría.

La conciencia racional (Según la teoría freudiana)

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Si la conciencia abstracta es una adquisición del Homo Sapiens, es evidente que éste no es el modo de pensamiento que permitió a los homínidos que le han precedido realizar su descubrimiento. No fue el resultado de esta capacidad de abstracción, sino una especie de saber intuitivo, nacido de su deseo. Henri Poincaré explicó en sus tiempos esta dinámica con la siguiente cita: “Se prueba por la lógica y se descubre por la intuición”. Por su parte, Albert Einstein afirmaba: “El intelecto tiene poco que hacer en el camino del descubrimiento. Se produce un salto en la conciencia, llamémosle intuición o lo que quieran, y la solución vendrá hacia vosotros, sin saber ni cómo ni porqué”.

Observando su propio proceso de pensamiento, Einstein se había dado cuenta de que el conocimiento era un resultado de una colaboración entre la fuerza del razonamiento y la información que emerge de una fuente desconocida. De este modo, antes del pensamiento abstracto, existe una inteligencia intuitiva que resulta un misterio funcional para nuestra ciencia y que permite a los primeros homínidos adaptarse a las condiciones cambiantes de su ecosistema. Laborit, en su libro Biología y Estructura, expresa la idea de que un organismo viviente constituye una memoria cuya finalidad informativa consiste en mantenerse con vida por medio de una estructura biológica. Para permitir que esta finalidad llegue a buen puerto, tenemos, en el seno del organismo, la creación de redes de información internas cada vez más complejas (células, órganos y sistemas) que se incluyen en feed-back, es decir, con acciones de retorno, sobre el conjunto del organismo, respetando la finalidad primera del organismo global, mantenerse con vida.

La finalidad de todo organismo vivo consiste en adaptarse a las variaciones de las condiciones externas a través de su sistema nervioso. Los paleontólogos están más o menos todos de acuerdo en afirmar que el comienzo de la odisea humana tiene su origen en aquel simio que se convierte en bípedo. Tenemos la motivación de encontrar nuevas fuentes de alimento, pero cuál es la razón de ese comportamiento. La solución nos la muestra el psicoanálisis: el deseo es el origen de todo. Freud expresa que lo propio del Hombre es el deseo, que se encuentra en el centro de todas sus estructuraciones psíquicas.

De este modo, nuestro simio se yergue a consecuencia del deseo, que provoca que atraviese la sabana y se vuelva bípedo, y que pase de sedentario a nómada. Y durante millones de años, nuestro homínido caminará, atravesando mares, montañas y continentes. Como consecuencia de esta larga marcha, deberá adaptarse a los diversos ecosistemas que encontrará a su paso, y la retroacción de esta adaptación radica en el desarrollo de su neocórtex. Este comportamiento nómada duró millones de años, y cuando el homínido se vuelve de nuevo sedentario, en este momento finaliza la adaptación biológica y comienza una nueva evolución, la de su neocórtex a través del fenómeno de la cultura. La vida se ha instalado en todos los rincones de nuestro planeta, en tierra, mar y aire, y con el paso de los cambios climáticos, la evolución ha comportado una diversificación de la vida, desde sus primeras formas unicelulares hasta el conjunto de los seres vivos actuales, a través de una cadena de modificaciones.

De este modo, la historia de la evolución se caracteriza por la formación de nuevas especies y la extinción de otras. Y mirando de manera global la película de la evolución, pensamos que el Homo Sapiens y el fenómeno de la conciencia que le caracteriza, lejos de ser fruto de un afortunado azar, es el fruto de una irremediable estrategia de las fuerzas vitales de la Naturaleza.

Observamos pues que la evolución, a través del fenómeno de la vida animada, ofrece una apertura en el seno de los determinismos cerrados de la materia regida por las fuerzas fundamentales. Además, el nacimiento de los organismos vivos marca una nueva dimensión en el fenómeno de la conciencia en el seno del destino del Universo. A continuación, se da otro paso fundamental con el nacimiento de la conciencia abstracta, ya que gracias a la comprensión de estas leyes que le relacionan con la Naturaleza, el Hombre se ve hoy con la posibilidad de “liberarse” de estos determinismos. Asimismo, aunque el descubrimiento de la ley de la gravedad no nos haya permitido deshacer sus efectos, hemos podido emplearlos para beneficio propio construyendo aviones.

Comprender nuestros determinismos de animal nos permitirá adquirir una dimensión divina y admirar el espectáculo maravilloso del Universo.

Jean Claude Frappant
Psicoterapeuta de análisis transaccional.

– Reflexiones sobre las elecciones con el Análisis Transaccional.
La pregunta de algunos es saber si el análisis transaccional es una teoría que también se aplica al nivel Social. Para dar respuesta a esta pregunta vamos a analizar con el Análisis Transaccional las actuales elecciones y hacer una hipótesis de resultados.

Analizamos los hechos.
Después de ocho años de poder, el Partido Popular perdió unas elecciones que todo indicaba que ganaría. La razón de este fracaso es el temor de su líder a la reacción del electorado frente a un atentado perpetrado por el terrorismo islámico.
La lógica de los dirigentes del PP fue el siguiente, si la autoría es de ETA el pueblo estará de nuestro lado y ganamos las elecciones.
Si la autoría es islamista el pueblo castigará nuestra implicación en la guerra de Irak. Nuestra hipótesis es que sin esta tentativa de manipulación, el Partido Popular ganaba las elecciones.
Pero la solución elegida por el Partido Popular fue intentar manipular la realidad, para no desacreditar y salvar su líder. En consecuencia Mariano Rajoy pierde las elecciones por una falta cometida por J. M. Aznar, y los españoles heredan cuatro años de crispaciones. Durante este tiempo Rajoy acepta interpretar el papel de Profeta de mala augurio diseñado por su partido, con el objetivo de recuperar el poder y los analistas se preguntan cual es la verdadera personalidad de Rajoy. En realidad Rajoy no es un personaje con ambición personal, es un soldado que cumple las órdenes del general venerado (J.M Aznar ). En términos de referencia a la obra Antigona de Sófocles, Rajoy es un “Creonte” porque valora las normas por encima de las personas.
El pueblo elige a Zapatero, con la condición de no defraudarlo. De este modo empieza la legislatura y se empeña en cumplir sus compromisos mientras que Rajoy inicia la oposición con la estrategia siguiente:


Figura

1. Rajoy desde del Padre crítico :
Us. no es de fiar, us. es un mentiroso.
Mensaje psicológico: Yo soy + , tu eres – y tus argumentos —

2.  Zapatero desde el Adulto:
Apela a la responsabilidad política para no falsear los hechos.
Mensaje psicológico: Yo soy +, tu eres + y tus argumentos —

Pero la finalidad de las posiciones del Partido Popular es de transferir al otro su posición, el mensaje es transmitir que Zapatero es un “mentiroso”. La otra parte de la estrategia utilizada por el PP es el “double bing”. Por ejemplo, una madre ofrece dos corbatas a su hijo, una azul y una roja. Al día siguiente el chico se pone la corbata azul y su madre le dice que porqué no se ha puesto la roja. Al día siguiente se pone la roja y su madre le dice: “Ya sabía que no te gustaba mi regalo”. Así al tercero día el chico se pone las dos corbatas y al verle su madre le dice: “Estás loco poniéndote dos corbatas”. Ninguna opción realizada por Zapatero es buena ni siquiera cuando coinciden con las opciones sugeridas por el PP en materia anti-terrorismo.

En algunas tertulias los periodistas que profesan la objetividad, reaccionan y se indignan porque creen que los diputados del Partido Popular defienden posiciones reales. Se indignan pero lo más importante para la oposición del Partido Popular es que ellos cumplen su función de difusión de tesis sobre conspiraciones de traición a la patria. Y durante estos cuatros años los diputados populares, con una eficacia destacada, han utilizado siempre la misma técnica dialéctica: desvalorizar el liderazgo de Zapatero, con el objetivo de sembrar la duda entre los votantes del Partido Socialista.
En términos de Análisis Transaccional la posición del partido popular es la siguiente. Posicionarse en Padre crítico y acusar al otro de sus pecados, es decir tratarlo de mentiroso, hace cuatro años hubiera parecido una posición de chiste. Pero a día de hoy, después que otros partidos de la oposición hayan recurrido estratégicamente al mismo argumento para sus intereses, la etiqueta de “mentiroso” es Zapatero quien la tiene y J. M. Aznar es un ex líder que goza de prestigio internacional hasta el punto de que el propio Zapatero defiende el honor. La inteligencia de la estrategia del PP es utilizar el respeto de Zapatero hacia al contrario para desprestigiarlo. Así Zapatero parece ignorar la falta de lealtad y las críticas del Partido Popular y piensa que su gestión por sí sola avalará los motivos para su reelección.
Si repartimos la población en referencia a cómo se percibe el nivel económico, podemos distinguir cuatro posiciones de base.

Yo soy + y tu eres + los demás son +
Yo soy + y tu eres + los demás son –
Yo soy – y tu eres + los demás son –
Yo soy – y tu eres + los demás son +

(Las descripciones que vamos a desarrollar solo tiene valor de tendencia.) Yo soy + y tu eres + los demás son +, la gente que tiene esta posición a nivel social en general son de tipo progresista. Algunos ejemplos de profesiones en las que encontraríamos fácilmente esta posición, son los científicos, artistas, periodistas y la mayoría de políticos de izquierda etc. (Hay algunos políticos de derecha con este esquema, pero en general se quedan fuera de las listas o acaban dimitiendo). Sin embargo, independientemente de cualquier profesión, se trata de personas adeptas al altruismo social y cuando tienen un papel social tienden a no utilizarlo para tener poder sobre los demás.

El inconveniente de esta posición es que toman sus deseos por la realidad, y creen que al final siempre ganan los buenos.Yo soy + y tu eres + los demás son —, la gente que tienen esta posición al nivel social en general es conservadora. Es más fácil encontrar esta tipología en puestos de dirección o empresarios de éxito. Personas con un complejo de superioridad se pueden encontrar en muchas profesiones y en cualquier partido político aunque en general son adeptos a las políticas de derecha (Los políticos de izquierda con este esquema terminan su carrera con la corrupción). Los adeptos de esta posición creen que son genéticamente superiores a los demás, así son ellos los que tienen los mejores capacidades para gestionar el poder, y se presentan al pueblo como sus salvadores, y orientan la envidia y el odio hacia algún colectivo que un día pueden ser los emigrantes, y otro día los nacionalistas, pero mañana si es necesario los integristas católicos que les apoyan.

El inconveniente de esta posición social es que principalmente es sinónimo de competición para conseguir más y más sin tener en cuenta el entorno ecológico o humano. De esta forma, el capital queda en manos de una minoría mientras que la mayoría aspira disponer del mínimo para vivir.Yo soy – y tu eres + los demás son — . La gente que tiene esta posición social son una parte importante de la población que cree que la felicidad depende esencialmente de su posición económica. Son progresistas en situación normal, pero en período de crisis real o virtual una parte de ellos se vuelven conservadores y buscan la seguridad de un líder fuerte. El inconveniente de esta posición es que son vulnerables a la manipulación. Así los gobiernos se hacen o se deshacen en función de sus percepciones de la realidad.Yo soy – y tu eres + los demás son + .

 La gente que tiene esta posición social son gente que busca seguridad en un líder fuerte que les dictan unas normas de vida y les protegen de los que les quitan oportunidades o se apartan de las normas, es decir mujeres trabajadoras, inmigrantes, nacionalistas, homosexuales, etc.Durante cuatro años, Zapatero ha gobernado con el objetivo de no defraudar a sus votantes, pero su negativa a no reaccionar frente a las constantes desvalorizaciones de la oposición de la derecha le perjudica ahora. Y su talante, es decir su tendencia a obviar el conflicto, facilita la proyección de sus adversarios para tratarlo como un líder débil y sin rumbo. Pensamos que el hecho que la oposición le culpe de todos los problemas, sean las fluctuaciones de la economía mundial, la inmigración, la violencia de género o los atentados de ETA, ha cuajado en una parte de su electorado, que se quedará en casa con la certeza de que todos los políticos son iguales de mentirosos.Todas estrategias tienen un punto débil que es la siguiente, para ser eficaces tienen que ser inconscientes. De ahí el problema que ha supuesto la divulgación de la estrategia para las elecciones del 9-M que el secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga desveló al diario británico Financial Times. “Nuestra estrategia se basa en sembrar dudas (por medio de desvalorizaciones) en los votantes socialistas, sabemos que nunca nos van a votar, pero si logramos crear suficientes dudas sobre la economía, la inmigración y los nacionalismos, quizás se queden en casa”, arguye.

Cambiar una dinámica de cuatro años en dos semanas de mitings es difícil, porque cada vez que se reacciona con vigor contra los perseguidores, ellos se presentan a sí mismos como victimas. El esfuerzo de los políticos socialistas por contrarrestar esta desvalorización permanente parece surtir efecto durante la actual campaña electoral según indican los sondeos pero cualquier información que genere inseguridad económica o un atentado reduciría a nada esta tendencia. En este caso, no sería sorprendente que el Partido Popular gane las próximas elecciones aunque sin mayoría absoluta. Conviene no olvidar que la actuación del Partido Popular ha pretendido salvar la imagen de su ex líder, José Maria Aznar, y la falta de autocrítica le ha alejado de los electores centristas, por lo que su estilo de oposición hace imposible pactar con cualquier otro partido, y en cambio un Zapatero, ahora menos idealista, pactaría y gobernaría. Ahora que el soldado Rajoy ha cumplido su misión, que era lavar la imagen de su general, tendremos una nueva legislatura con menos crispación y descubriremos quizás un nuevo Rajoy, menos radical, liberado por las urnas del precio de su designación a dedo. Pero algunos /as de su propia fila no le pondrán las cosas fáciles para cambiar de estrategia.

Jean Claude Frappant
Psicoterapeuta en Análisis Transaccional

El biólogo francés Henri Laborit decía que una sociedad tiene la misma lógica de vida que un organismo vivo. Así, por analogía, el hombre en la sociedad tiene la misma función, a otra escala, que una célula en un órgano.

Sin embargo, mientras que una célula se limita a cumplir un papel para permitir al conjunto del organismo mantener su dinámica de vida, en la sociedad, los hombres no se comportan como una célula. Los hombres tienen un entorno familiar y un pasado social que determina su personalidad.

La sociedad occidental ha sido principalmente determinada por la ideología patriarcal, que ha servido como referencia en las relaciones de los hombres y de las mujeres basándose en un esquema de dominante / dominado. Así, desde este punto de vista, un niño, al nacer, se ve obligado a adoptar las normas de la sociedad, patriarcal o no, para asegurar su supervivencia. Hoy en día, la complejidad de la sociedad obliga a que exista un grupo de personas cuya función consista en asumir el nivel funcional de la sociedad. Pero el hecho de asumir esta función no convierte a dichas persona en seres de otra naturaleza, seres divinos. Por lo tanto, en general, estos líderes van a ser el reflejo de su entorno social.

Actualmente, los líderes se clasifican en dos grupos: derecha e izquierda.

Un líder de izquierdas, muchas veces, es una persona que actúa por altruismo o con el objetivo de una promoción social. Éste cree que el hombre es, principalmente, un producto de su entorno social. Por lo tanto, su mayor aspiración es la de cambiar este entorno social para mejorar el destino individual de los hombres. De esta forma, además de producir riqueza, el líder de izquierdas busca la manera de mejorar su repartición. La posición existencial de esta ideología es: los obreros son + (más) y los capitalistas son – (menos). El sentimiento – (menos) de un obrero surge como consecuencia de una dominación sin limites histórica del poderoso sobre las gentes del pueblo. Pero el mundo a cambiado y esta posición es ahora incorrecta, puesto que el individuo ya no se define a si mismo según su papel en la sociedad.El líder de derecha cree que el que éxito se corresponde con la calidad personal, a la herencia genética. Así, para cambiar el entorno, según ellos, el poder tiene que estar en manos de los más fuertes, un avatar del darwinismo social. Según Henri Laborit, esta filosofía política tiene como meta el poder para auto-afirmar el narcisismo de un individuo, y cuando se crea riqueza en general, se reparte principalmente entre las personas de un determinado grupo social. En general, el líder de derechas tiene una imagen doble: a nivel publico, se muestra conservador y exhibe su respeto a las normas, pero a nivel individual, actúa en función de sus deseos sin ningún escrúpulo. Así, en un caso extremo, para llegar al poder, esta ideología utiliza todos los recursos a su disposición, incluyendo la manipulación y el engaño, y promete a los pobres que, de seguirla, van a poder acceder al paraíso materialista. La posición existencial de esta filosofía de vida es: los ricos son + y los pobres son – .El sentimiento + (más) del poderoso se justifica en al creencia falsa de que el éxito tiene una base biológica. Según esto, los menos poderosos deben aceptar la dominancia del que sí lo es. Sin embargo, si bien este esquema prejuicioso funcionó hasta principios del siglo XX, actualmente, en una sociedad globalizada donde el capital no conoce clase social ni país y donde el pobre puede transformarse en rico, es cada vez más difícil usar este esquema para movilizar las masas.

Así, frente a la dificultad cada vez mayor de mantener el estado de bienestar a nivel mundial, a nivel individual, debemos elegir entre el líder de izquierdas, que propone soluciones asumiendo el riesgo de pedirnos que cambiemos de modelo de vida, o el líder de derechas, que toma conciencia de que el poder materialista lleva, tarde o temprano, a la destrucción del sistema, incluidos sus líderes.

En conclusión, podemos deducir que es mejor colaborar que competir, y aplicar la posición realista del análisis transaccional: Yo soy + y Tu eres +, aunque pensemos de forma diferente.

Jean Claude Frappant
Psicoterapeuta en Análisis Transaccional

Durante miles de años, la ideología patriarcal nacida hace 3300 años antes de Cristo en Mesopotamia, ha servido de referencia a las relaciones de los hombres y de las mujeres sobre la base de un esquema de dominante / dominado.

Pero a principios del siglo XX, se produjo un cambio cuando Sigmund Freud nos reveló que nuestro destino estaba determinado por nuestra infancia. Con esta información en mano, muchos individuos de la sociedad occidental se liberan del peso de las tradiciones patriarcales y religiosas y cambian su visión de la vida de pareja.

Pero este nuevo modelo de pareja basado sobre el nivel emocional pone al descubierto las disfunciones psicológicas debido a la falta de educación  emociónale de los hombres pero las mujeres se transforman en víctimas en este proceso.

Cuando un hombre asido educado en un entorno machista, con un padre que no ha permitido desarrollar su mundo emocional, en  la edad adulta este hombre reproduce  el comportamiento machista para compensa su posición de debilidad psicológica. Así en frente del fracaso de una relación de pareja, el machista que no sabe gestionar sus emociones se ampara del dominio del hombre sobre la mujer para defender su posición con fuerza si es necesario.  

Desde nuestro punto de vista este hombre es víctima del síndrome de Caín. Efectivamente como el personaje bíblico este hombre actúa por  mimetismo, es decir que el maltratador puede parece seductor e amable pero el no ama, sólo busca imitar a lo demás en el hecho de “tener pareja” y frente al fracaso  hace responsable a el otro y llega a matar por el miedo de hacer frente a su fracaso.      

En general la violencia contra la mujer tiene como lógica un hombre que no tiene conciencia de su mundo emocional. Este no sabe expresar emociones, tales como la rabia o la frustración, y cundo su dominancia esta en peligro este hombre utiliza la violencia.    

Jean Claude Frappant

Psicoterapeuta en Análisis Transaccional.